Si se diagnostica la malformación congénita de las vías respiratorias pulmonares antes del nacimiento, es probable que le realicen ecografías semanales para controlar la afección del bebé. Es posible que se programe el parto en un hospital especializado donde el bebé pueda ser operado de inmediato, si fuera necesario. Es posible que se le practique una cesárea. En algunos casos, es posible que se adelante el parto.
Se le realizará una radiografía de tórax a su bebé poco después del nacimiento. El objetivo es confirmar que tiene malformación congénita de las vías respiratorias pulmonares y ver el estado de sus pulmones. También es posible que se le realice una tomografía computarizada o una resonancia magnética después del nacimiento. Estas pruebas permiten determinar el tamaño de los quistes y de otros tejidos anormales. Dependiendo de los síntomas y el tamaño de su bebé, es posible que le hagan una resonancia magnética o una tomografía computarizada de inmediato. También es posible que se haga en los seis meses siguientes al nacimiento.
La mayoría de los casos de malformación congénita de las vías respiratorias pulmonares en un bebé se tratan mediante cirugía para extirpar los quistes. La cirugía puede realizarse de inmediato o más adelante, cuando el bebé sea mayor. Depende de los síntomas que tenga el bebé.
Si no se opera a su bebé de inmediato, se le mantendrá en estrecha vigilancia durante su primer año de vida para detectar posibles problemas. Es probable que le hagan una resonancia magnética o una tomografía computarizada una vez al año.
El equipo médico de usted y su bebé puede estar formado por un especialista en medicina maternofetal (perinatólogo), un obstetra, un pediatra y un equipo quirúrgico.