Se le administrará un medicamento fotosensibilizante. Estos medicamentos pueden presentarse en forma de gel o de líquido. También pueden administrarse por vía intravenosa (IV) en una vena. A continuación, el médico expone la piel a la luz. La luz puede proceder de un láser. También puede proceder de una lámpara con una longitud de onda específica.
Cuando la piel se expone a la luz, se genera una molécula de oxígeno. Esta molécula destruye las células dañinas. Además, la molécula daña los vasos sanguíneos. Tras esta reacción, el sistema inmunitario se activa con mayor intensidad. En ocasiones, el tratamiento fotodinámico se utiliza para tratar tumores internos. Estos pueden encontrarse en los pulmones, la garganta y las vías respiratorias. El médico introduce un tubo delgado y flexible a través del esófago. El tubo (un endoscopio) cuenta con una cámara en su extremo. Se introduce un cable de fibra óptica a través del endoscopio. El cable proyecta luz sobre las células dañinas.